Frente a un ambiente reinado por la recesión económica, el comercio exterior se presenta como una salida de emergencia para salvar la economía española. Haciendo un balance de lo que el año 2012 ha supuesto para España y Marruecos en materia de comercio, se puede decir que el saldo ha sido bastante positivo, dado que se ha superado el récord calificado como “histórico” conseguido en 2011, tanto, que ha supuesto un alza del 28,70% con respecto al año precedente, alcanzando la cifra de 5.294,59 millones de euros, arrojando un superávit comercial de 2.350 millones de euros. Un factor primordial dentro de este logro ha sido la priorización de los intercambios comerciales con España frente a los demás países por el Reino de Marruecos.

Según los datos más recientes del Office des Changes, España se posiciona como el primer proveedor de Marruecos, que representa el noveno mercado de exportación español, con un total de 18.839 empresas que han suministrado mercancías a Marruecos. Los productos faro de las relaciones comerciales hispano-marroquíes engloban combustibles y lubrificantes (14,6%), tejidos para confección (11,18%), material eléctrico (5,2%), productos siderúrgicos (5%), energía (4,7%) y equipos y componentes de automoción (4,6%).

Si analizamos a Marruecos desde diferentes perspectivas, veremos que este país representa un 2,38% del conjunto de las ventas de la Península hacia el exterior, un 33,37% del total de las exportaciones españolas al continente y por último un 47,20% del total de de las exportaciones al espacio mediterráneo africano.

Francia sigue siendo el primer inversor

Por otra parte, hay que tener en cuenta la presencia de Francia, que se mantiene como primer inversor extranjero dentro del Reino de Marruecos, posición con la que ha conseguido englobar casi la mitad de la capitalización de las empresas extranjeras con un 49%, porcentaje que supera tres veces más a la inversión española que representa un 17%, pero que aún con ello, España ocupa el segundo lugar justo por detrás de Francia. Un gran interés enfocado hacia el sector industrial principalmente, seguido del turístico, la construcción y por último el sector banquero, es el que ha sido proyectado por la mayoría de las empresas españolas que han decido hacer las maletas y poner rumbo hacia Marruecos.

Según otras fuentes como fuentes estadísticas europeas, la relación bilateral entre estos dos países está destinada al éxito por el hecho de que España no solo se posiciona como primer proveedor sino que también representa el primer cliente de Marruecos, hecho que reafirma y hace más sólidas las relaciones económicas de ambos países.

Además, España mantiene un programa financiero con Marruecos en apoyo a la internacionalización de las empresas españolas en Marruecos y que ha sido renovado hasta finales del 2014.

La imagen proyectada por Marruecos, como un país que ofrece multitud de oportunidades de inversión dado que es un mercado muy atractivo por una serie de razones, entre las que destaca la estabilidad institucional y macroeconómica ya que disfruta de una estabilidad política probada a lo largo de muchos años. Una economía relativamente diversificada y una sólida política macroeconómica han ayudado a Marruecos a contener los efectos negativos de las repetidas sequías y han contribuido a la estabilidad macroeconómica del país.